Consumo y Calidad de Vida

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Pedro Vera
Miércoles, 06 de Junio de 2012 12:13
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Según la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN), el número de españoles que se encuentra en esta situación o en riesgo de estarla supera ya el 25%. A su vez, el Comité de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas ha expresado su preocupación por el deterioro de la protección efectiva de derechos como la vivienda, la salud, la educación y el trabajo, entre otros, como consecuencia de las medidas de austeridad adoptadas por el Estado español.

Ante esta alarmante situación resulta imprescindible trabajar por una sociedad que, frente al consumismo como motor del desarrollo, anteponga la calidad de vida de las personas y oriente la innovación a satisfacer sus necesidades esenciales. Con ese propósito, han aparecido nuevos paradigmas, como la Economía de la Calidad de Vida, cuyo objetivo es relacionar las necesidades de las personas con los bienes y servicios que las cubrirán, desde los medios de transporte a los alimentos pasando por la indumentaria, la educación, la cultura, la sanidad, la vivienda, etc. Es decir, defendiendo la idea de que innovar consiste en aumentar la eficiencia de productos y servicios para proporcionar calidad de vida y bienestar a las personas de la forma más sostenible posible, teniendo en cuenta, como señala el Panel sobre Sostenibilidad Mundial de la ONU en un informe presentado en enero pasado, los costes sociales y medioambientales a la hora de medir y poner precio a las actividades económicas.

Entre los productores de bienes y servicios y los consumidores finales puede identificarse una constelación de agentes que desempeñan roles muy distintos para su distribución, comercialización, prescripción, comunicación, compra, mantenimiento, etc., y que pueden contribuir o no a mejorar de manera efectiva la calidad de vida de dichos consumidores, aunque, obviamente, su desempeño varíe desde la compra compulsiva de unos zapatos a la adquisición reflexiva de una vivienda.

Sin olvidar el papel que en la implantación de este modelo podrían jugar unos consumidores más concienciados y con un mayor sentimiento de responsabilidad hacia los demás, su entorno y las generaciones futuras, también se reconoce una importancia especial a los prescriptores como nexo de unión con los clientes, puesto que han de comprender sus necesidades, registrar cuanta información se requiera para configurar soluciones apropiadas para ellos, conocer perfectamente la finalidad y propiedades de los recursos disponibles y proporcionarles un correcto asesoramiento.

El próximo 21 de junio, bajo el título de "Compras y Consumo para la Calidad de Vida", será abordada esta amplísima temática en el Tercer Foro sobre Innovación, Economía y Calidad de Vida, organizado por el Instituto de Biomecánica, en el que quien lo desee podrá participar libremente a través de www.foro-icv.org.

(Artículo publicado en el Diario Levante - El Mercantil Valenciano el pasado 3 de junio de 2012)