¿Austeridad o Exclusión?

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Pedro Vera
Lunes, 13 de Mayo de 2013 18:27
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Nos dicen que son tiempos de austeridad, otro eufemismo con el que se trata de enmascarar los recortes que nos afectan a todos pero en particular a los que menos tienen mientras las élites se hallan a salvo adquiriendo con sus propios recursos los bienes y servicios que se les antoja en un proceso de profunda polarización social. Sin embargo, en medio de tan interesada confusión, aun existe espacio para dejar en evidencia a quien eso propugna y así Thomas Herndon, estudiante de la Universidad de Massachusetts, acaba de demostrar a sus 28 años la falsedad de la "prueba científica" más utilizada a favor del control fiscal y el recorte del gasto, denunciando los burdos errores cometidos al fijar en el 90% del PIB el límite de la deuda de los países que pretendan crecer.

Tal es el empeño en que una buena parte de nuestros conciudadanos sean excluidos del consumo, que la pregunta que deberíamos hacernos es qué extrañas intenciones se ocultan detrás de esa manipulación. Cabría pensar que se trata sencillamente de las circunstancias a las que nos han conducido algunos fallos del sistema o ciertos desmanes cometidos por un puñado de desaprensivos ambiciosos y sin conciencia, pero Bruno Latour, director científico del Instituto de Estudios Políticos de París, apunta en otra dirección al señalar que, a través del uso intensivo de la tecnología y de los recursos naturales relacionados con un consumo sin freno, se ha alterado hasta tal punto los ecosistemas terrestres que se ha colocado en una situación crítica a la propia civilización. En la misma línea de pensamiento Paul Crutzen, premio Nobel de química, acuñó hace una década el término Antropoceno para designar a la nueva era geológica en la que vivimos, caracterizada por el impacto global de la humanidad sobre el medioambiente, era en la que a mediados del siglo pasado se produjo una "gran aceleración" que desde entonces nos conduce irremisiblemente y cada vez más deprisa al agotamiento de los recursos del planeta.

También Susan George, politóloga de prestigio mundial, bajo un enfoque similar, narra en El Informe Lugano II, publicado hace unos meses, las conclusiones a las que llegan diez expertos seleccionados para diseñar las medidas que deben preservar el actual modelo económico, sumido en una grave crisis social y medioambiental. Se trata de un libro de ficción pero tan cercano a lo que está ocurriendo en la realidad que resulta difícil sustraerse a la idea, por muy paranoica que pueda parecernos, de que simplemente se trata de eso, de garantizar las condiciones de vida de unos pocos privilegiados a costa de la gran mayoría de la población, mientras que todo lo demás sólo forma parte del escenario en el que se representa la función en la que hasta ahora hemos sido, no ya meros espectadores atemorizados, sino simples extras prescindibles.